El posthumor, la tortilla deconstruida de la risa

En el mundo del vino es fácil argumentar que, por muy entendido que seas en la materia, o tal vino te gusta, o no te gusta. Da igual el nombre que le pongas, las notas de roble americano que encuentres o los veranos que hayas pasado en Burdeos con ese amigo pedante que no sabe beber sin callar. Tienes las… [ir al artículo]


El picante

Me caen bien los mexicanos. Me intriga su relación con el dolor y la muerte. Suelo decir en los monólogos que las chicas a las que les gusta el picante son más cañeras sexualmente que las que no, ya que el picante no es exactamente un sabor, sino un dolor, por lo que deduzco un cierto gusto por la violencia consentida… [ir al artículo]


Las tías no tienen gracia, el tópico.

En su carrera de obstáculos hacia la igualdad, las mujeres tienen bastantes frentes abiertos, y el mundo del humor no es una excepción. Son muchos los dueños de locales que prefieren programar hombres en sus salas, porque las mujeres “no funcionan igual”, o “al público no le gusta tanto ver a una mujer subida a un escenario como a un hombre”… [ir al artículo]


La religión y otros chistes increíbles

La religión, ese asunto tan “serio” que a menudo los cómicos evitan porque “la gente es muy sensible” es, justamente por eso, uno de los tópicos más apasionantes que pueden tratarse en un monólogo. Como ateo practicante, celebro cada intento de cuestionar la religión de forma seria a través del humor, delatando el fraude de ese invento tan antiguo… [ir al artículo]


Louis C.K., mi gordo pelirrojo favorito

Es razonable pensar que “la gente”, así, en general, no es buena, ni guapa, ni inteligente; tampoco tonta o fea. Son adjetivos que señalan cualidades que destacan frente al resto, como algo es negro por ser negro, pero sobre todo por no ser verde o amarillo. La media sería lo que llamamos normal, habitual, mediocre, o sea, pura estadística, sumada a nuestro propio subjetivismo, que también tiene su punto estadístico. En televisión… [ir al artículo]


Diez temas que no deberíamos tratar como cómicos (ni aplaudir como público)

La comedia y la cocina manejan variables parecidas. Se necesitan buenos ingredientes, capacidad de innovación y la mano de un laborioso cocinero, además de una buena presentación. Al igual que en las cocinas de un gran número de bares, en comedia encontramos mucha fritanga, mucha casquería, mucha oreja plancha y mucho aceite reutilizado. No se trata de menospreciar un buen plato de callos,… [ir al artículo]


El vaso

La comedia y la cocina manejan variables parecidas. Se necesitan buenos ingredientes, capacidad de innovación y la mano de un laborioso cocinero, además de una buena presentación. Al igual que en las cocinas de un gran número de bares, en comedia encontramos mucha fritanga, mucha casquería, mucha oreja plancha y mucho aceite reutilizado. No se trata de menospreciar un buen plato de callos,… [ir al artículo]


El grito

Si aceptan ustedes que la comedia no es solo un género, sino una actitud, podríamos decir que este blog irá sobre comedia en general y sobre la vida en particular. Y comienza con un post dedicado al “grito”, porque la comedia tiene mucho de eso, de grito, de queja, sobre todo esa en la que una sola persona se sube a un escenario para decirle a otras que todo lo que parece que está bien, en el fondo está mal… [ir al artículo]